México: ¿De qué sirve ganar más, si cada día alcanza para menos?

Por: Lic. Manuel Maglioni Montalvo Abogado postulante del Estado de Tabasco


En México se anuncian aumentos salariales, se entregan becas y se destinan importantes recursos a programas sociales. Sin embargo, existe una realidad que merece una reflexión profunda: muchas familias continúan trabajando todos los días sin lograr una verdadera estabilidad económica.
¿De qué sirve ganar más dinero si los alimentos, la vivienda, el transporte y los servicios consumen buena parte del ingreso familiar?
El problema no es que existan apoyos sociales. Estos son necesarios para quienes verdaderamente los requieren. El problema surge cuando no van acompañados de suficientes oportunidades de empleo, capacitación, inversión y crecimiento económico.
Un gobierno no debería conformarse con entregar apoyos; también debe crear las condiciones para que las personas puedan dejar de necesitarlos.
Considero que los programas dirigidos a la capacitación e incorporación laboral deberían establecer objetivos, plazos razonables y mecanismos para evaluar sus resultados. No se trata de abandonar a quienes necesitan ayuda, sino de ofrecerles herramientas para alcanzar su independencia económica.
Desde una perspectiva jurídica, el artículo 123 de nuestra Constitución reconoce el derecho al trabajo digno y socialmente útil. Este principio debe traducirse en oportunidades reales, no quedarse únicamente en el discurso.
También debemos preguntarnos por qué, mientras algunos sectores acumulan grandes patrimonios, numerosos trabajadores enfrentan dificultades para adquirir una vivienda, ahorrar o garantizar mejores condiciones de vida a sus hijos.
El aumento salarial es importante, pero pierde parte de sus beneficios cuando el costo de la vida crece más rápido que los ingresos.
México no puede construir su futuro únicamente repartiendo recursos públicos. Necesita producir riqueza, generar empleos formales, fortalecer a los pequeños empresarios y garantizar que el crecimiento económico llegue a más familias.
No debemos confundir el bienestar inmediato con el desarrollo permanente.
Una beca puede representar un alivio temporal; una oportunidad de trabajo digno puede cambiar el futuro de toda una familia.
Y aquí dejo una pregunta que, como sociedad, deberíamos hacernos:
¿Qué sucederá con las nuevas generaciones si aprenden a esperar un apoyo económico, pero no encuentran suficientes oportunidades para construir su propio patrimonio? Un apoyo económico que realmente no lleva un control de las personas que en realidad lo necesitan y solo se analiza como un lavado de dinero, despilfarro económico.
El verdadero progreso de México no debería medirse solamente por cuánto dinero entrega el gobierno, sino por cuántos ciudadanos logran vivir dignamente sin depender de una ayuda permanente.
Porque un país verdaderamente próspero no es aquel donde el gobierno tiene cada vez más beneficiarios, sino aquel donde cada vez más personas tienen la oportunidad de salir adelante con su propio trabajo.
Y la pregunta final es inevitable: ¿estamos construyendo un México de oportunidades o un México de dependencias?

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *