y tradiciones: Yolanda Osuna
“La cultura indígena es una tradición que no vive en los libros ni en los museos”, sostuvo la alcaldesa, al señalar que es su práctica cotidiana es la que verdaderamente permite mantenerla viva.
Por Josué Pérez Hernández
Plumazo Digital
VILLAHERMOSA, TAB., 5 DE SEPTIEMBRE DE 2026.- Mientras las nuevas generaciones crecen cada vez más alejadas de los saberes de sus pueblos, la cultura indígena lanzó un grito contra el olvido en pleno corazón de Villahermosa.
No fueron libros ni vitrinas de museo. Fueron las voces, las manos, los sabores y los pasos de quienes todavía mantienen viva la memoria ancestral.
Durante 10 horas, la Plaza de la Revolución se convirtió en escenario del Encuentro Intercultural de los Pueblos Indígenas Kinela Tenxín “Nosotros en el Centro”, una jornada que puso frente a frente al presente con las raíces que dieron identidad a Tabasco.
La presidenta municipal de Centro, Yolanda Osuna Huerta, clausuró las actividades y lanzó un mensaje que va más allá de la celebración cultural: una tradición que no se transmite está condenada a desaparecer.
NO BASTA CON PRESERVAR: HAY QUE VIVIR DE LA TRADICIÓN
El desafío, planteó Osuna Huerta, no es únicamente conservar las expresiones indígenas como piezas de exhibición.
El reto es que quienes las mantienen vivas puedan vivir dignamente de ellas.
Bordadoras, cocineras tradicionales, artesanos, talleristas y promotores culturales mostraron que detrás de cada pieza, cada platillo y cada danza existe conocimiento, trabajo y una posibilidad económica para las familias.
Por ello, el gobierno municipal busca vincular cultura, educación, empleo y desarrollo comunitario, para que los oficios tradicionales puedan convertirse en fuentes de ingreso, emprendimientos y oportunidades para que las nuevas generaciones permanezcan en sus comunidades.
LOS GUARDIANES DE UNA MEMORIA QUE SE RESISTE A MORIR
Durante la clausura fueron entregadas constancias a Guardianes de las Danzas ancestrales, reconocimientos a participantes de talleres de preservación de la identidad y estímulos económicos a egresados de programas de fomento productivo.
Entre los homenajes destacó Alma Aurelia Castro Jiménez, de La Palma, reconocida por su labor en la enseñanza de la tira bordada en punto de lomillo.
También fue distinguida Rosenda López Gallegos, originaria de Cocoyol, quien lleva más de 50 años preservando la cocina tradicional y la elaboración del totoposte.
Dos mujeres. Dos historias. Una misma batalla: impedir que el conocimiento de sus pueblos muera con ellas.
LA IDENTIDAD DE CENTRO NO SE BORRA
La subsecretaria de Cultura de Tabasco, Karla Alejandra Garrido Perera, en representación del gobernador Javier May Rodríguez; la diputada Liliana Guadalupe Coutiño Peña, presidenta de la Comisión de Asuntos Indígenas del Congreso estatal; el rector de la UJAT, Guillermo Narváez Osorio; el rector de la Universidad Intercultural del Estado de Tabasco, Alterio Ramos Pérez Pérez, y el representante del INPI, Sebastián Ruiz de la Cruz, acompañaron la clausura.
La alcaldesa afirmó que las lenguas originarias, danzas, sabores y oficios forman parte inseparable de la identidad de Centro y reiteró que su administración continuará impulsando acciones para preservar y fortalecer este patrimonio.
Porque una cultura no desaparece de un día para otro. Desaparece cuando deja de hablarse su lengua. Cuando nadie aprende el oficio o cuando la última cocinera deja de enseñar sus recetas.
Cuando los niños dejan de bailar la danza de sus abuelos.
Cuando una tradición deja de encontrar quién la transmita.
Y por eso, el mensaje del encuentro fue contundente:
SI LA MEMORIA ENCUENTRA QUIEN LA TRANSMITA, NO MUERE EVOLUCIONA
La jornada concluyó con la Danza del Ritual de Kantepek, después de talleres de bordado y cocina, danzas tradicionales, concursos y una galería fotográfica.
En medio de la modernidad de Villahermosa, durante unas horas Tabasco volvió a mirarse al espejo y encontró allí a sus pueblos originarios.
Porque preservar las raíces no es nostalgia.















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