Un compromiso de todos, no solamente de los tribunales
Por: Lic. Manuel Maglioni Montalvo
Abogado Postulante del Estado de Tabasco
Hablar de justicia es mucho más que hablar de jueces, ministerios públicos o abogados. La justicia representa la confianza que una sociedad deposita en sus instituciones para resolver los conflictos con imparcialidad, proteger los derechos de las personas y garantizar que la ley se aplique por igual, sin privilegios ni excepciones.
Tabasco vive una etapa de transformación institucional. Las autoridades han reiterado que fortalecer el Estado de Derecho y combatir la impunidad son prioridades para recuperar la tranquilidad de la población. Al mismo tiempo, el Poder Judicial del Estado ha señalado como propósito consolidar una justicia accesible, transparente, imparcial y humana.
Sin embargo, desde la experiencia cotidiana de quienes acuden a los tribunales, todavía existen retos que no pueden ignorarse.
Miles de ciudadanos esperan durante meses, e incluso años, la resolución de un juicio familiar, civil, mercantil o penal. Detrás de cada expediente existe una familia que espera una pensión alimenticia, una víctima que busca reparación del daño, un empresario que intenta recuperar su patrimonio o una persona que exige el reconocimiento de un derecho.
Cuando la justicia tarda, el problema no es únicamente jurídico; también es humano.
La demora en los procedimientos genera incertidumbre, desgaste económico y pérdida de confianza en las instituciones. La Constitución reconoce el derecho de toda persona a una justicia pronta, completa e imparcial. Ese principio debe reflejarse en la realidad cotidiana de los tribunales.
Pero sería injusto atribuir toda la responsabilidad a los jueces.
El sistema de justicia funciona como una cadena. Participan policías, peritos, ministerios públicos, defensores, asesores jurídicos, abogados particulares y órganos jurisdiccionales. Si uno de esos eslabones falla, el resultado afecta a toda la sociedad.
Como abogado litigante he aprendido que una buena impartición de justicia también depende de la preparación de quienes intervenimos en los procesos. Los abogados tenemos la obligación ética de presentar demandas bien fundamentadas, ofrecer pruebas suficientes y actuar con profesionalismo. Del mismo modo, las autoridades deben resolver con independencia, objetividad y dentro de los plazos legales.
La ciudadanía también desempeña un papel fundamental. Denunciar los delitos, respetar la ley, cumplir las obligaciones contractuales y familiares, así como acudir oportunamente a recibir asesoría jurídica, fortalece el Estado de Derecho y reduce la conflictividad social.
La justicia no debe entenderse únicamente como la imposición de una sentencia. La verdadera justicia también previene conflictos, promueve la conciliación cuando es posible y garantiza que las personas tengan acceso efectivo a sus derechos.
Tabasco cuenta con profesionales capaces, instituciones que continúan fortaleciéndose y una sociedad que exige resultados. El desafío consiste en convertir esas capacidades en una justicia más eficiente, cercana y confiable.
La confianza ciudadana no se construye con discursos; se construye cuando una madre obtiene oportunamente una pensión alimenticia para sus hijos, cuando una víctima recibe reparación del daño, cuando un inocente es absuelto con prontitud y cuando quien comete un delito enfrenta las consecuencias conforme a la ley.
La justicia que espera Tabasco no es una justicia de privilegios ni de protagonismos. Es una justicia que escuche, que resuelva con imparcialidad, que actúe con transparencia y que coloque siempre a la persona en el centro de sus decisiones.
Ese debe ser el compromiso permanente de todas las instituciones, de quienes ejercemos la profesión jurídica y de la sociedad en su conjunto.
Porque un Estado fuerte no se mide únicamente por su desarrollo económico o por sus obras públicas. Se mide, sobre todo, por la confianza que sus ciudadanos tienen en que la ley será aplicada con igualdad, legalidad y respeto a la dignidad humana.
La justicia no debe ser un privilegio para unos cuantos; debe ser una garantía efectiva para todos los tabasqueños. Cualquier asesoría jurídica se puede comunicar con el licenciado Manuel Maglioni Montalvo al número













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