Ojo Invisible de la IA: ¿Adiós a la Privacidad de Nuestros Datos Biométricos?

Por Lic. Manuel Maglioni Montalvo

Plumazo Digital

Villahermosa, Tabasco.-La Explosión de la Inteligencia Artificial y Nuestros Rostros

Estimados lectores, colegas abogados y sociedad tabasqueña y mexicana:

Estamos viviendo la revolución silenciosa de la Inteligencia Artificial (IA). Esta tecnología ya no es ciencia ficción; está en nuestras apps, en la banca y, cada vez más, en el sector público y privado de México. Pero junto con sus beneficios, la IA ha traído un desafío legal que toca lo más íntimo de nuestra existencia: la privacidad de nuestros datos biométricos.

Hablamos de la huella digital, el reconocimiento facial, el escaneo del iris o incluso el tono de nuestra voz. Estos no son solo datos; son nuestra identidad biológica e irrepetible. Y hoy, la IA es el motor que los recolecta, analiza y utiliza a una velocidad y escala nunca vistas.

El Riesgo: Fugas, Discriminación y el “Panóptico Digital”

El uso masivo de sistemas de IA para el reconocimiento facial en espacios públicos o la solicitud constante de nuestra huella dactilar para trámites generan un riesgo jurídico y social inmenso:

El Hackeo de la Identidad Única: Si su contraseña se filtra, la cambia. Si su huella dactilar o su rostro son vulnerados, no puede cambiarlos. Una base de datos biométricos hackeada es una pérdida de identidad permanente.

La Discriminación Algorítmica: Los algoritmos de IA, por imperfectos que sean, pueden llevar a la discriminación. Si un sistema de crédito o seguridad usa IA para analizar ciertos rasgos biométricos o patrones de movimiento, podría clasificar y sesgar decisiones injustamente.

El Monitoreo Constante: El uso de cámaras con IA para vigilancia masiva nos acerca al concepto del “Panóptico Digital”, donde la gente asume que está siendo observada en todo momento. Esto puede tener un efecto inhibitorio en la libertad de expresión y manifestación.

El Desafío Legal en México: ¿Nuestra Ley es Suficiente?

En México, tenemos la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares (LFPDPPP), que clasifica los datos biométricos como “datos personales sensibles”. Esto significa que su tratamiento requiere el consentimiento expreso y por escrito del titular.

Sin embargo, el ritmo de la IA está superando al ritmo de la legislación. Los abogados y jueces debemos preguntarnos:

¿Es verdaderamente libre e informado el consentimiento que damos en una app que usa IA, si no entendemos cómo se procesará el dato?

¿Cómo se fiscaliza a las empresas y gobiernos que entrenan a sus IA con millones de rostros y voces sin un control judicial estricto?

¿Quién es legalmente responsable cuando un sistema de IA comete un error grave (un falso positivo o negativo) usando datos biométricos?

Un Llamamiento a la Acción

Colegas abogados, es nuestro deber estar a la vanguardia de esta discusión. Debemos impulsar la armonización de nuestra legislación con los avances tecnológicos, garantizando que los derechos humanos y la dignidad no se vean subordinados al poder de un algoritmo.

A los ciudadanos, les digo: Lean las letras pequeñas. Sus datos biométricos son la última frontera de su privacidad.

La IA es una herramienta poderosa, pero el Estado de Derecho debe ser siempre el software que controle su uso. Nuestro objetivo no es detener el progreso, sino asegurar que la innovación en IA sirva a la dignidad humana, respaldada por leyes claras que garanticen la transparencia y prevengan el sesgo algorítmico.”

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