Poca agua: El campo chihuahuense se seca

*Sequía, pozos al límite y pérdidas: producir alimentos en Chihuahua ya es una batalla por cada gota.

Por Xóchitl Acosta

Plumazo Digital Chihuahua

CHIHUAHUA, CHIH. — El campo de Chihuahua está sobreviviendo con lo último que tiene: agua extraída de las profundidades, tecnología para no desperdiciar una gota y ganaderos obligados a reducir sus hatos para mantener con vida a los animales, opinan especialistas ambientales y hombres del campo.

Lo que antes era una temporada difícil comienza a adquirir dimensiones de crisis permanente.

En el estado más grande de México, la sequía está convirtiendo la producción agropecuaria en una carrera contra el tiempo. Mientras algunos productores con capacidad económica pueden invertir en sistemas de riego, sensores, infraestructura y energía solar, miles de pequeños agricultores dependen de un factor que nadie puede controlar: que llueva.

EL AGUA YA NO ESTÁ EN LA SUPERFICIE

Ríos, presas y canales dejaron de ser una garantía suficiente para buena parte del sector. La agricultura comercial ha tenido que mirar hacia abajo y depender cada vez más de los pozos profundos.

Manzana, nogal y algodón requieren enormes esfuerzos para mantenerse productivos en un escenario de escasez.

El goteo y la microaspersión sustituyen al viejo riego por inundación; sensores calculan la humedad del suelo y herramientas satelitales permiten vigilar los cultivos.

La consigna es sencilla: desperdiciar agua puede significar perder la cosecha.

Pero existe un problema mayor: cada vez que la superficie deja de ofrecer agua, aumenta la presión sobre los acuíferos.

Y un acuífero sobreexplotado no se recupera de la noche a la mañana.

GANADEROS: VENDER PARA SOBREVIVIR

En los ranchos, la sequía tiene otra cara.

Sin suficiente pasto en los agostaderos, mantener un hato completo puede convertirse en una carga imposible. La respuesta de algunos ganaderos es reducir el número de animales antes de que la falta de alimento y agua provoque pérdidas mayores.

Se venden vacas viejas o improductivas y se conserva el ganado considerado estratégico.

Pero sobrevivir también cuesta.

Alfalfa, avena, harinolina, pollinaza, melaza y otros suplementos deben llegar hasta regiones donde el pastizal natural ya no alcanza.

El agua, mientras tanto, debe ser transportada en pipas o extraída mediante sistemas de bombeo, incluso con paneles solares en ranchos alejados de la infraestructura eléctrica.

El ganado no puede esperar a que termine la sequía.

LOS QUE PUEDEN PAGAR, RESISTEN; LOS DEMÁS PIERDEN

La sequía también está revelando una desigualdad que amenaza con profundizarse.

 Los grandes productores y las unidades agrícolas tecnificadas cuentan con mayores posibilidades para invertir en infraestructura y hacer más eficiente el uso del agua.

El pequeño productor enfrenta otra realidad.

Sin recursos suficientes para tecnificarse, perforar, almacenar agua o comprar grandes cantidades de alimento, su margen de maniobra es mínimo.

El maíz criollo y el frijol de temporal quedan particularmente expuestos cuando las lluvias no llegan.

Para unos, la sequía significa invertir más. Para otros, puede significar perderlo todo.

¿CUÁNTO TIEMPO MÁS PODRÁ RESISTIR EL CAMPO?

La pregunta ya no es solamente cuánto producirá Chihuahua este año.

La verdadera pregunta es cuánto tiempo puede sostenerse este modelo de producción bajo una presión hídrica prolongada.

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