Apagones un dolor de cabeza para gobiernos y ciudadanos y la CFE rebasada

*El desafío para el gobierno estatal y los municipios no solamente consiste en atender las protestas, sino en evitar que la falta de coordinación entre autoridades y la CFE termine convirtiendo cada apagón en un conflicto social.

Por Josué Pérez Hernández

Plumazo Digital

Villahermosa, Tabasco.-Los constantes cortes de energía eléctrica se han convertido en un problema que rebasa a los usuarios y comienza a representar un verdadero dolor de cabeza para los gobiernos estatal y municipales, particularmente porque son los ayuntamientos quienes reciben de primera mano el reclamo de una ciudadanía cansada de pasar horas —y en algunos casos más tiempo— sin el servicio.

 El problema no es menor. Durante 2026 se han documentado diversos episodios de interrupciones prolongadas en distintos puntos de Tabasco, acompañados de protestas y bloqueos carreteros. Incluso se han reportado cierres en vialidades como la Villahermosa-Teapa y la Villahermosa-Reforma, donde habitantes han recurrido a estas medidas para exigir una respuesta ante las fallas del suministro.

La situación coloca a los gobiernos municipales en una posición complicada: la población les exige soluciones, pero la prestación y operación del servicio eléctrico corresponde a la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Sin embargo, cuando las cuadrillas no llegan con rapidez, el reclamo termina trasladándose a los presidentes municipales y funcionarios locales.

Bloquear para ser escuchados

Para muchos habitantes, la protesta en las calles y carreteras se ha convertido en el mecanismo de presión para conseguir una respuesta. En mayo pasado, por ejemplo, habitantes de distintas colonias de Villahermosa bloquearon vialidades para exigir atención ante cortes de energía que, según los inconformes, estaban afectando viviendas y comercios.

“Tuvimos que tapar la calle para que nos hicieran caso se echaron a perder artículos que teníamos en el refrigerador y con el riesgo que se quemen los aparatos eléctricos”, dijo José Francisco, uno de los afectados. 

El fenómeno genera un círculo difícil de romper: se va la luz, aumenta la molestia ciudadana, llegan los reclamos al municipio, no existe una solución inmediata y finalmente aparecen los bloqueos como medida de presión.

Además de las molestias, los apagones pueden provocar pérdidas económicas para comerciantes y familias, daños o descomposición de alimentos y problemas para personas que dependen de equipos eléctricos.

Reportes recientes también señalan un incremento de fallas en transformadores asociado a la sobrecarga durante la temporada de calor, mientras que la CFE ha reportado interrupciones relacionadas con distintos factores.

El desafío para el gobierno estatal y los municipios no solamente consiste en atender las protestas, sino en evitar que la falta de coordinación entre autoridades y la CFE termine convirtiendo cada apagón en un conflicto social.

Mientras los ciudadanos exigen respuestas y soluciones inmediatas, los ayuntamientos quedan atrapados entre el reclamo social y una problemática cuya solución técnica depende, en gran medida, de la empresa eléctrica.

El mensaje de la población parece ser claro: no quieren explicaciones, quieren luz. Y mientras los apagones continúen, también podrían continuar los bloqueos.

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